Países como Alemania e Italia utilizan más los medicamentos biosimilares que España, un patrón que no se repite con todos los equivalentes de fármacos biológicos originales, pero sí al analizar áreas terapéuticas como enfermedades inmunomediadas o hemato-oncología. España, como el resto de países analizados, suele tener una buena tasa de adopción de este tipo de medicamentos y supera, en líneas generales, a Portugal. Así lo refleja un análisis comparativo de los cuatro países sobre el uso de esto medicamentos desde 2020 que ha publicado la Asociación Española de Medicamentos Biosimilares (BioSim).
En el ámbito de las enfermedades hemato‑oncológicas, la adopción de biosimilares muestra un elevado grado de madurez en los cuatro países. El caso de bevacizumab resulta especialmente ilustrativo: desde su entrada en el mercado en 2020, su penetración ha crecido de forma casi exponencial, alcanzando en España tasas de adopción próximas al 100%, en línea con países de su entorno como Portugal, Alemania e Italia. Este fuerte impulso se produjo, tanto en España como en la mayoría de los países analizados, entre los años 2020 y 2022.
Rituximab tiene una tasa de uso en España cercana al 90%, lo que supone unos 10 puntos porcentuales más que Portugal, aunque todavía se sitúa por debajo de Alemania e Italia. Por su parte, trastuzumab presenta una adopción algo superior al 70% en España, ligeramente por encima de Portugal, pero todavía lejos de los niveles cercanos al 90% registrados en Alemania e Italia, lo que evidencia márgenes de mejora en la penetración de biosimilares en este segmento.
Alemania e Italia muestran en general tasas de uso de biosimilares superiores a España y Portugal en el ámbito de las enfermedades inmunomediadas, aunque los cuatros tienen una adopción muy alta de biosimilares inhibidores del factor de necrosis tumoral, los conocidos como anti-TNF, que más tiempo llevan en el mercado.
En fármacos consolidados como infliximab y adalimumab, las tasas de adopción superan el 80% en todos los países analizados. España destaca especialmente en adalimumab, con una utilización en torno al 90%, solo por detrás de Italia, donde se roza el 100%, mientras que Portugal y Alemania se sitúan en torno al 80%. En el caso de etanercept, España supera ligeramente el 80% de adopción, por debajo de Italia y Alemania, pero con una clara ventaja frente a Portugal, que se mantiene en el entorno del 60%. Para infliximab, España se acerca a una utilización casi total, en línea con Portugal e Italia y por encima de Alemania.
En cuanto a biosimilares de incorporación más reciente, la penetración es todavía limitada y heterogénea: tocilizumab comenzó a utilizarse en España tras su lanzamiento en 2023 y ya supera el 20% de adopción, mientras que Italia y Portugal iniciaron su uso en 2024 con tasas inferiores al 10% y en torno al 20%, respectivamente. Una situación similar se observa con ustekinumab, cuyo biosimilar empezó a emplearse en España en 2024 y su entrada al mercado nacional fue con un uso del 20%, frente a cifras sensiblemente inferiores en Portugal (en torno al 5%) y Alemania (por debajo del 10%). Italia no ha registrado su uso.
En el ámbito de los trastornos endocrinos, la penetración de los biosimilares es bastante más baja en comparación con las que presentan las enfermedades inmunomediadas o las hemato‑oncológicas. España destaca como el país con mayor utilización de insulina glargina, si bien las tasas de adopción siguen siendo moderadas y apenas superan el 20% en términos de consumo. En el caso de folitropina alfa la utilización alcanza en torno al 45% y se aproxima al 60% cuando se mide en dosis diarias definidas (DDD). En comparación, Italia registra niveles inferiores al 20% de uso, mientras que Alemania muestra una mayor penetración, con cifras cercanas al 60%.
Respecto a somatropina, España presenta las tasas más bajas entre los países analizados, con un uso en torno al 40%, que se eleva aproximadamente al 50% en términos de DDD. Portugal y Alemania presentan patrones de utilización muy similares entre sí y ligeramente superiores a los de España, lo que pone de manifiesto el recorrido pendiente para la consolidación de biosimilares en el tratamiento de los trastornos endocrinos.
En cuanto a biosimilares de reciente incorporación para otro tipo de patologías, como natalizumab (para esclerosis múltiple remitente-recurrente) o ranibizumab (para degeneración macular asociada a la edad (DMAE)), hay mayor variabilidad en la utilización entre países, lo que para BioSim indica que hay «mucho recorrido por delante» en estos mercados, donde el «convencimiento clínico no está tan asentado como en enfermedades inmunomediadas u oncología».
En la comparativa, la patronal de la industria de biosimilares, trata de tener en cuenta que el uso de estos medicamentos en cada país está condicionado por factores como las políticas de precio y compra pública, el nivel de formación e información de profesionales sanitarios y pacientes, los sistemas de incentivos para prescribir los genéricos de medicamentos biológicos originales y la propia organización de la asistencia sanitaria.
El análisis comparativo forma parte de una nueva sección informativa de la propia web de BioSim, que previamente ya había incorporado una comparativa de ámbito nacional. Para la directora general de la patronal de biosimilares, Encarna Cruz, este análisis comparado de adopción en países en Europa «podría servir para identificar buenas prácticas y entender el impacto que tienen las distintas políticas sanitarias en su uso«.
Fuente: iSanidad
