En los últimos años, la seguridad sanitaria se ha convertido en una de las líneas prioritarias de la política europea. No obstante, el concepto aún se concibe de manera muy dispar en el continente. Para muchos países de la parte occidental y meridional de Europa, la seguridad sanitaria se asocia con la preparación ante futuras pandemias y emergencias de salud pública. En Europa del Este, por contraste, la guerra entre Rusia y Ucrania ha ampliado el concepto. En ambos países, también se considera un componente esencial de la seguridad nacional y de la resiliencia social.
Ante este escenario, la investigación académica avanza en la misma dirección y reconoce la salud no sólo como una cuestión médica, sino como un pilar de la resiliencia nacional y de la estabilidad económica. Un nuevo informe de la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (EFPIA, por sus siglas en inglés) hace hincapié en eso mismo, y a la vez añade que los sistemas de salud resilientes no se pueden construir durante una crisis, sino antes de que comiencen. Además, urge a la clase política considerar tres niveles interconectados: sistemas nacionales de salud resilientes, preparación más eficaz ante crisis, y una sólida coordinación europea. “Cada nivel refuerza a los demás, y descuidar cualquiera de ellos debilita todo el sistema”, argumenta EFPIA.
En este contexto, la federación asegura que el primer y más importante pilar de la seguridad sanitaria es un sistema de atención médica resiliente. La pandemia de COVID-19 demostró que los países con sistemas de salud más sólidos y mejor financiados sufrieron menos muertes y fueron capaces de mantener los servicios sanitarios primordiales durante toda la crisis. Por contraste, los países con sistemas estructuralmente más débiles enfrentaron mayores dificultades a pesar de movilizar todos los recursos de emergencia disponibles.
"Una población más sana implica una mayor resiliencia de la fuerza laboral"
Lo mismo es aplicable a los países inmersos en conflictos bélicos. La guerra ejerce una presión extraordinaria sobre los sistemas sanitarios, no sólo por las bajas directas, sino también porque aumenta la carga de enfermedades crónicas, interrumpe la continuidad de la atención y genera consecuencias a largo plazo para la salud mental. Mientras, los sistemas deben seguir gestionando otras patologías que no guardan relación con el conflicto, lo que genera una presión asistencial inasumible.
EFPIA argumenta, en este sentido, que la salud de la población influye directamente en la capacidad de un país para resistir y recuperarse de un conflicto. “Una población más sana implica una mayor resiliencia de la fuerza laboral y de la continuidad de los servicios esenciales”, escribe la federación. “También afecta directamente la preparación militar, la capacidad de mantener al personal militar a lo largo del tiempo y la capacidad de rehabilitar a los heridos”, añade. Asimismo, defiende, en una línea similar, que los medicamentos son "una parte fundamental de esta ecuación" y que, como tal, la inversión sostenible en el acceso a los medicamentos y la innovación debe reconocerse no sólo como un gasto sanitario, sino también como una inversión en la resiliencia nacional.
"La preparación va mucho más allá de la logística y el almacenamiento de existencias"
Otro de los puntos clave que aborda EFPIA es la preparación ante las crisis. En este sentido, incide en que los gobiernos necesitan planes de preparación integrales que abarquen la capacidad de respuesta de los hospitales, la adquisición de suministros de emergencia y el suministro de medicamentos. Al respecto, señala que en Europa se han logrado avances significativos en el fortalecimiento de la preparación institucional. Sin embargo, arroja luz sobre lo que des cribe como una "vulnerabilidad importante": la coordinación más allá de las instituciones gubernamentales.
Así, urge a las organizaciones de pacientes, profesionales sanitarios, industria, mayoristas, farmacias y organizaciones humanitarias a participar en la planificación de tiempos de crisis. De hecho, rara vez se integra a estos actores en esta fase previa a la crisis, lo que se traduce en incertidumbre en el momento que requiere mayor claridad. Por tanto, resalta EFPIA, "la preparación va mucho más allá de la logística y el almacenamiento de existencias".
A juicio de la federación, el tercer y último pilar de la seguridad sanitaria trasciende las fronteras nacionales. Si bien la atención sanitaria sigue siendo competencia nacional, la opinión de EFPIA es que "la seguridad sanitaria es un problema europeo", y que "ningún Estado miembro puede desarrollar resiliencia de forma aislada". Para EFPIA, de hecho, el objetivo no es que cada país sea completamente autosuficiente, sino que los miembros sean más resilientes mediante una mayor cooperación europea. Así, señala que iniciativas como HERA y la propuesta de Ley de Medicamentos Críticos son pasos en la dirección correcta.
"Si consideramos la seguridad sanitaria únicamente como preparación para la próxima emergencia, seguiremos centrándonos en la respuesta"
"Aunque esto debería ser sólo el comienzo", aclara EFPIA, que incide en que la seguridad sanitaria debe convertirse en un "principio rector" en la formulación de políticas farmacéuticas europeas. A juicio de la federación, y partiendo de las iniciativas existentes, la Unión Europea debería reforzar la coordinación de las reservas estratégicas proporcionales de medicamentos esenciales cuando las vulnerabilidades lo justifiquen, diversificar las cadenas de suministro mundiales, mejorar la previsión de la demanda, fomentar una mayor transparencia e intercambio de datos entre los Estados miembros y establecer mecanismos que permitan la rápida redistribución de medicamentos en caso de escasez.
"Si consideramos la seguridad sanitaria únicamente como preparación para la próxima emergencia, seguiremos centrándonos en la respuesta. Si ampliamos nuestra comprensión de la seguridad sanitaria, la atención médica, el acceso a los medicamentos y la cooperación europea dejan de ser agendas políticas separadas para convertirse en inversiones en resiliencia", concluye EFPIA.
Fuente: ConSalud.es - Salud35
