El avance de la industria china hacia sectores de mayor contenido tecnológico y valor añadido, fenómeno conocido como 'China shock 2.0', altera la relación comercial entre la Unión Europea y el país asiático. Frente a la creciente penetración de productos manufacturados en áreas como la maquinaria, la electrónica o la automoción, el sector farmacéutico permaneció como una de las escasas actividades donde la economía europea y la española mantuvieron una clara posición de ventaja competitiva y un saldo comercial favorable.
Según el estudio 'De las importaciones a las fábricas: la UE y España ante el nuevo desafío de China', elaborado por Judith Arnal y publicado por Fedea en septiembre de 2026, la farmacia representa el mayor superávit bilateral de la Unión Europea frente a China en 2024, con un saldo positivo de 24.000 millones de dólares. Este capítulo del sistema armonizado figuró junto a la aviación, la óptica y el sector del lujo entre los reductos industriales donde la distancia exportadora europea todavía se mantuvo frente al despliegue productivo del gigante asiático.
En el caso de España, el comportamiento del sector exterior reprodujo esta misma dinámica. La economía española registró en 2025 un déficit comercial con China equivalente al 2,5 % de su producto interior bruto, impulsado principalmente por las compras de maquinaria eléctrica, electrónica y vehículos. Sin embargo, en el ámbito de los productos farmacéuticos, España anotó uno de sus escasos superávits bilaterales, con un saldo favorable de 0,7 miles de millones de dólares. Junto con las materias primas minerales, la carne de porcino y el cobre, las ventas de medicamentos contribuyeron a amortiguar la brecha comercial de las mercancías.
El análisis de Fedea explicó que tanto Alemania como España se replegaron de forma progresiva hacia la farmacia para sostener su especialización exportadora. Mientras que China logró igualar o superar la especialización alemana en nueve de los 13 grandes capítulos industriales analizados, el sector farmacéutico permaneció entre las áreas donde la industria europea conservó una ventaja comparativa revelada. En Alemania, el peso de la farmacia en la cesta exportadora pasó del 2,9 % registrado en 2001 al 7,4 % en 2024, mientras que en España avanzó del 1,7 % al 4,5 % en el mismo periodo.
Vulnerabilidad en la cadena
A pesar de la fortaleza en las cifras de exportación del producto final, el informe puso de manifiesto que el sector farmacéutico albergó una profunda asimetría en la cadena de suministro. La investigación subrayó que la presencia de un superávit comercial en bienes terminados no anuló la existencia de dependencias estratégicas situadas en los eslabones iniciales de la producción.
A partir de datos del Banco de España citados en el documento, un tercio de las importaciones de productos considerados críticos por la economía española procedió de China. Dentro de la actividad industrial, el sector farmacéutico se situó como el segmento con mayor exposición a este origen, ya que hasta el 80 % de las empresas de la industria farmacéutica instaladas en España importó insumos críticos de proveedores chinos.
El estudio advirtió de que estas dependencias de suministro otorgaron a China la capacidad de generar costes económicos significativos en periodos reducidos mediante la aplicación de controles administrativos o licencias de exportación. A diferencia de las restricciones comerciales de entrada, que requieren tramitaciones prolongadas, los controles sobre materias primas e insumos intermedios pueden activarse en semanas, mientras que el desarrollo de capacidades productivas alternativas en Europa exige años de inversión.
Frente a este escenario, solo una de cada cinco empresas españolas expuestas a la importación de productos críticos adoptó medidas para diversificar o reducir su dependencia de los proveedores chinos. Asimismo, dos tercios de las compañías que importan estos elementos declararon que consideraban difícil o muy difícil encontrar suministradores alternativos fuera del mercado chino.
Filtros para la inversión
Para amortiguar esta fragilidad en las materias primas sin frenar el flujo económico, el estudio recomendó evitar la búsqueda de una autosuficiencia generalizada, que calificó de ineficiente e inalcanzable. En su lugar, el informe apostó por una estrategia selectiva centrada en diversificar aquellos cuellos de botella donde coincidan una elevada concentración de la oferta en China, escasas posibilidades de sustitución rápida y un impacto sistémico elevado para la salud pública.
El trabajo de Fedea analizó también la transformación de la presencia empresarial china en la Unión Europea, que evolucionó desde el comercio tradicional de mercancías hacia la instalación de fábricas e inversiones productivas directas en suelo comunitario. Para canalizar este flujo de capital en sectores estratégicos, la autora propuso un marco basado en cuatro filtros dirigidos a las autoridades públicas.
En primer lugar, el informe sugirió evaluar el valor añadido que permanece en el país receptor frente al simple ensamblaje de componentes importados. En segundo lugar, planteó analizar el arraigo y la autonomía operativa de las plantas respecto de sus matrices extranjeras, verificando el acceso a las licencias, la documentación técnica y el personal capacitado para mantener la producción.
El tercer filtro propuesto estableció que la concesión de ayudas públicas a proyectos industriales debe quedar condicionada a la ejecución real de las inversiones, al cumplimiento de hitos verificables y al desarrollo de empleo estable y redes de proveedores. Finalmente, el cuarto filtro reservó el control de inversiones y los mecanismos de análisis de seguridad nacional para la prevención de riesgos específicos sobre infraestructuras y suministros esenciales.
Autonomía operativa y seguridad
En el ámbito sanitario, el informe remarcó que las dependencias sobre licencias, programas informáticos o datos exigen una evaluación previa de vulnerabilidades en cada gran proyecto. El análisis defendió que las administraciones deben comprobar el impacto de un hipotético corte de suministro y la viabilidad de activar alternativas de forma inmediata antes de otorgar respaldo público.
El documento concluyó que las condicionalidades industriales vinculadas a la formación, el empleo o la autonomía de las instalaciones deben articularse mediante las bases de las subvenciones y los apoyos públicos, aplicándose con independencia de la nacionalidad del inversor. Por el contrario, los instrumentos de control de inversiones deben dirigirse de forma exclusiva a mitigar riesgos de seguridad u orden público, evitando su uso como herramientas generales para exigir contenido nacional o transferencias tecnológicas.
Fuente: Diario Farma
