La complejidad de los procesos de aprobación de las marcas farmacéuticas es una de las causas menos visibles del retraso en el lanzamiento de nuevos medicamentos y productos sanitarios. Según datos de ClarkeModet, grupo global especializado en la gestión integral de activos intangibles, el 65% de las marcas del sector no supera a la primera las dos evaluaciones necesarias para obtener protección y poder comercializarse. Esta situación obliga a las organizaciones afectadas a redefinir su marca en fases muy avanzadas del proyecto.
Además, según las estimaciones de la compañía, especializada en propiedad industrial e intelectual, el coste de tramitación de marcas farmacéuticas finalmente no concedidas se traduce en pérdidas de más de 200 millones de euros anuales para las empresas del sector a escala global.
"La principal razón es que, a diferencia de los signos distintivos de otros sectores, la marca farmacéutica debe superar un doble examen para su comercialización", explica Clara Pombo, Head of Global Regulatory Affairs de ClarkeModet. Al proceso de registro habitual ante las oficinas de propiedad industrial nacionales o internacionales se suma la necesidad de obtener la aprobación del nombre por parte de la autoridad sanitaria competente, que analiza los posibles riesgos de confusión con otros medicamentos, sustancias activas o denominaciones ya existentes, así como su impacto sobre la seguridad del paciente.
"Una marca puede ser perfectamente registrable desde el punto de vista de la propiedad industrial y, sin embargo, ser rechazada durante la evaluación regulatoria. Este doble filtro garantiza no solo la novedad y la distintividad de las nuevas marcas, sino también su seguridad desde el punto de vista sanitario, por lo que debe tenerse muy en cuenta desde las primeras etapas del proceso de branding", añade Pombo.
Anticipación para evitar rechazos y retrasos
El rechazo de una solicitud de marca en cualquiera de estas dos etapas suele traducirse en importantes retrasos en el lanzamiento del producto, lo que genera costes adicionales y una pérdida de eficiencia para los fabricantes y comercializadores de productos farmacéuticos y sanitarios. Además, el impacto puede ser especialmente relevante en el caso de los medicamentos, ya que cada día de retraso en la comercialización puede suponer pérdidas millonarias.
"Anticipar estas exigencias desde las primeras fases del desarrollo y tener en cuenta tanto los requisitos de propiedad industrial como los regulatorios permite reducir significativamente el riesgo de rechazo y evitar este importante impacto económico y comercial", asegura la experta.
Para ayudar a las compañías farmacéuticas y biotecnológicas a afrontar este reto, ClarkeModet ha elaborado la guía 'Marcas en Farma: gestión legal y regulatoria en Europa y Latam', que analiza las principales causas de rechazo de marcas en ambas regiones y recoge recomendaciones para reducir incidencias, iteraciones y bloqueos durante el proceso de aprobación.
La publicación ofrece una visión integrada de los requisitos de propiedad industrial y regulatorios que afectan al lanzamiento de medicamentos y otros productos farmacéuticos, con el objetivo de facilitar la toma de decisiones desde las primeras fases de desarrollo y minimizar los riesgos durante la comercialización.
Fuente: IM Farmacias
