Las enfermedades no transmisibles (ENT) representan el origen del 88 % al 90 % de todos los fallecimientos en Europa durante el último año. En 2023, solo cinco de estas afecciones supusieron un coste estimado de 530.000 millones de euros para la Unión Europea, cifra que equivale a más del 3 % de su producto interior bruto combinado. Ante este escenario, Thomas Allvin, director ejecutivo de Estrategia y Sistemas de Salud de Efpia, señaló que "gestionar el statu quo no es una opción y que resultó imperativo cambiar la forma en que se financia y se entrega la salud en el continente".
Allvin basa sus afirmaciones en el informe 'Investing in a Healthier, More Resilient Europe', realizado por la Efpia y en el que se advierte que casi uno de cada tres ciudadanos mayores de 50 años vive con dos o más condiciones crónicas. Esta situación genera una presión ascendente en los presupuestos de protección social que preocupa a los ministerios de finanzas. Allvin argumentó que "la mala salud funciona como un grillete para el crecimiento económico europeo, especialmente cuando el envejecimiento poblacional redujo la base de ingresos públicos". Para el año 2050, se estima que solo habrá dos personas en edad de trabajar por cada persona mayor, frente a las tres actuales.
La propuesta de la industria farmacéutica europea se estructura sobre cuatro pilares fundamentales: el giro hacia la prevención, la entrega de un continuo de cuidados, el impulso a la innovación y la aceleración de la transformación digital. El documento subraya que hasta el 60 % de las ENT son prevenibles. Sin embargo, los sistemas actuales mantuvieron un enfoque hospitalocéntrico diseñado para otra era, centrado en la atención de emergencia y el tratamiento de enfermedades individuales de forma aislada.
El informe puso un foco especial en la importancia de la detección temprana y citó a España como referente en el ámbito de las enfermedades neurodegenerativas. El informe destaca al Hospital Clínic Barcelona como el primer centro del país en adoptar la prueba de sangre p-tau217 para el diagnóstico del Alzheimer. Esta unidad, que gestionó más de 900 casos nuevos anualmente, consiguió que este test permitiera un diagnóstico confirmatorio en el 78 % de los casos. Según el análisis de la federación, esta innovación redujo la dependencia de procedimientos invasivos, mejoró la experiencia del paciente y optimizó los recursos sanitarios para una intervención temprana.
Junto a la experiencia en neurociencias, el documento resalta que el diagnóstico precoz del cáncer colorrectal en el país aumentó la supervivencia del 10 % al 90 % en sus etapas iniciales, con un coste dos veces y media menor. En el ámbito de la gestión de enfermedades crónicas, se citó el proyecto Diacare en Cataluña, un sistema de apoyo digital para personas con diabetes tipo dos que fomenta el autocontrol mediante dispositivos y asistencia personalizada. Estas iniciativas demostraron que las soluciones digitales pueden recortar los costes del sistema de salud entre un 15 % y un 20 % gracias a las ganancias de eficiencia.
Para romper el ciclo de recortes, Allvin sugirió tres medidas financieras concretas. En primer lugar, que los ministros de salud y finanzas planifiquen a largo plazo basándose en perspectivas financieras plurianuales. En segundo lugar, llama a desarrollar modelos de presupuestos integrados que eliminen los compartimentos estancos entre la atención primaria, la hospitalaria y los servicios sociales. Por último, aboga por modelos de financiación innovadores, como los bonos de impacto social, que atraigan capital privado para programas de prevención cuyos retornos estén vinculados a la consecución de objetivos de salud.
La federación concluyó que Europa no puede cumplir sus retos de competitividad ni demográficos sin abordar las ENT a gran escala. Invertir en salud, por tanto, dejó de ser solo una prioridad sanitaria para convertirse en un imperativo macroeconómico que garantice la prosperidad futura de la Unión.
Fuente: Diario Farma
