El Ministerio de Sanidad llevará al pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) del próximo 9 de abril la actualización del Manual de procedimientos del Registro Estatal de Enfermedades Raras (ReeR), una reforma técnica de gran calado que busca convertir este instrumento en una pieza central de la vigilancia en salud pública en España.
La propuesta, elaborada por el grupo de trabajo del registro —con participación de las CCAA, el Instituto de Salud Carlos III, el Ministerio y asociaciones de pacientes—, actualiza el modelo vigente desde diciembre de 2024 e incorpora cambios en enfermedades a vigilar, variables, codificación y circuitos de información.
Uno de los elementos más relevantes del nuevo manual es su encaje explícito en la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública, creada por el Real Decreto 568/2024. Este movimiento sitúa al registro de enfermedades raras no solo como repositorio de datos, sino como herramienta activa para monitorizar la carga de enfermedad, orientar la planificación sanitaria y evaluar políticas públicas.
El nuevo texto refuerza de forma notable los requisitos para que un caso entre en el sistema estatal. Solo se incluirán pacientes con residencia habitual en España, vivos o fallecidos después del 31 de diciembre de 2009, y únicamente se remitirán casos con clínica confirmada. Quedan fuera, salvo excepciones específicas, los diagnósticos prenatales de no nacidos, los portadores y los presintomáticos.
Además, el manual fija con precisión que la unidad de registro es el binomio persona-enfermedad, lo que permitirá registrar múltiples patologías raras en un mismo individuo y mejorar la trazabilidad clínica.
La validación se convierte en un pilar central del sistema. Cada enfermedad incluida en el registro cuenta con una ficha técnica específica que define criterios diagnósticos, fuentes de información, codificaciones (CIE, OMIM, SNOMED, ORPHA) y condiciones para considerar un caso como confirmado. Los casos ‘probables’ o ‘dudosos’ permanecerán en los registros autonómicos, pero no se incorporarán al registro estatal hasta su validación.
El anexo del manual recoge 39 fichas de validación, revisables anualmente y ampliables progresivamente. Entre las patologías incorporadas recientemente figuran la anemia falciforme, la miastenia gravis, la mucopolisacaridosis tipo 2 o la epidermólisis ampollosa hereditaria, que se reflejarán en los informes epidemiológicos de 2026.
La selección no es arbitraria. El documento establece criterios claros de priorización, como la prevalencia, la disponibilidad de fuentes de información en las comunidades autónomas, la existencia de tratamientos específicos, la inclusión en cribado neonatal o la demanda derivada de la Estrategia en Enfermedades Raras del SNS.
La actualización introduce mejoras sustanciales en el flujo de información entre comunidades autónomas y el registro estatal. Los datos se enviarán mediante mensajes electrónicos estructurados en XML y a través de canales seguros, con separación estricta entre datos identificativos y clínicos conforme al RGPD.
El sistema refuerza, además, los mecanismos de control de duplicados, un problema habitual en registros descentralizados. Si una comunidad envía un fichero con duplicados internos, será rechazado íntegramente. En el caso de duplicados entre comunidades, estos quedarán marcados para revisión conjunta, obligando a coordinación interterritorial.
En este sentido, el manual mantiene el envío anual de información por parte de las CCAA, antes del 31 de diciembre, aunque permite acortar los plazos a periodos semestrales o trimestrales cuando los datos estén disponibles y validados. A su vez, contempla que los territorios remitan solo nuevos casos y actualizaciones o rehagan el fichero completo con histórico desde 2010, y prevé cruces con la tarjeta sanitaria y con el Índice Nacional de Defunciones para depurar mortalidad, duplicados y ventanas de prevalencia.
Un aspecto especialmente relevante es el papel de los Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR): cuando un caso se capte en uno de estos centros, deberá notificarse tanto a la comunidad de origen del paciente como al sistema estatal, reforzando así la visión global del registro.
El nuevo manual pone el foco en la explotación de datos. El informe epidemiológico anual incluirá indicadores clave como número de casos vivos y fallecidos, prevalencia por enfermedad y territorio, tasa de mortalidad y análisis de supervivencia mediante métodos como Kaplan-Meier, con desglose por sexo, edad y comunidad autónoma.
Las comunidades autónomas, el ISCIII y el Ministerio podrán acceder directamente a la base de datos y descargarla en formatos abiertos, mientras que las solicitudes externas de datos no identificativos serán evaluadas por una comisión específica con representación estatal y autonómica.
El documento también anticipa el desarrollo de una futura plataforma de acceso público a datos agregados, lo que apunta a un mayor nivel de transparencia en el medio plazo.
Aunque se trata de un manual técnico, la actualización incorpora elementos clínicos relevantes. Las fichas de enfermedades incluyen información detallada sobre diagnóstico, fuentes de captación y, en algunos casos, tratamientos disponibles, lo que permite homogeneizar la práctica entre territorios.
Por ejemplo, patologías como la anemia falciforme o la atrofia muscular espinal incorporan referencias a fuentes como registros de metabolopatías, laboratorios de genética o cribado neonatal, además de terapias específicas, lo que refleja una aproximación más integrada entre vigilancia epidemiológica y asistencia sanitaria.
La actualización fue acordada en la Comisión de Salud Pública y debe recibir ahora el visto bueno en el pleno del CISNS para su aplicación. Según el propio manual, cada nueva versión será la utilizada para el envío de datos del año siguiente a su aprobación, lo que convierte esta decisión en clave para la operativa futura del registro.
No obstante, el documento presenta aún elementos formales pendientes (como fechas de aprobación sin cerrar), lo que sugiere que el texto podría llegar al Consejo en fase final de ajuste.
Si se aprueba, el nuevo manual consolidará un modelo más homogéneo, interoperable y orientado a resultados, en un ámbito donde la calidad del dato es clave para mejorar el diagnóstico, la atención y la investigación.
Fuente: Gaceta Médica
