Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo, la industria farmacéutica se consolida como referente de igualdad e impulso del talento femenino en España. Según datos aportados por Farmaindustria, en la actualidad es el sector con menor brecha salarial entre hombres y mujeres. En la industria farmacéutica innovadora, las mujeres suponen ya el 56,1% de las plantillas, más del doble que la media de los sectores industriales; representan el 45,2% en los comités de dirección, y casi el 25% en las direcciones generales. En los puestos directivos, estas cifras superan en más del doble y el triple a las de las compañías que conforman el IBEX 35 (7%).
Para llegar hasta aquí, las compañías del sector han desarrollado desde hace años políticas de igualdad y diversidad, de compromiso con la flexibilidad y la conciliación y programas específicos para fomentar el talento femenino. Un documento que analizó la diversidad de género en 2022 en el sector farmacéutico recoge que la igualdad de oportunidades destaca como uno de los elementos más valorados por las trabajadoras del sector, que puntúan con un ocho sobre, ligeramente mejor que en 2021 (7,9).
Sin embargo, la industria no solo destaca por su compromiso social. El informe ‘Sostenibilidad en cifras: impacto social y medioambiental de la industria farmacéutica’, elaborado por la patronal de la industria farmacéutica española, destaca el impacto del sector en medioambiente y gobernanza ética.
En primer lugar, entre los datos más destacados en cuanto a cuidado del medioambiente transición ecológica se refiere, el documento recoge que las compañías avanzan hacia modelos de producción más eficientes, circulares y bajos en carbono, donde la innovación científica y la gestión responsable de los recursos naturales actúan como motores de transformación. De hecho, el 82% de ellas ya cuentan con estrategias de economía circular. Seguidamente, una encuesta llevada a cabo por la patronal entre sus asociados recoge que más de la mitad utiliza materiales reciclables o certificados con sello FSC y cerca del 50% declara contar con objetivos de residuo cero, apoyándose especialmente en el ecodiseño de productos, la recuperación y sustitución de disolventes por alternativas más sostenibles y el uso de métricas como el Process Mass Intensity (PMI) o el Potencial de Calentamiento Global (PCG).
Asimismo, el impulso de SIGRE permite cerrar el ciclo de vida de los envases y medicamentos, evitando que se conviertan en residuos y promoviendo su valorización. En el marco de los Planes Empresariales de Prevención y Ecodiseño (PEPE), las compañías farmacéuticas han logrado reducir en más de un 25% el peso medio de los envases comercializados y aumentar el uso de materiales reciclados y reciclables, impulsando así un rediseño estructural del packaging de los medicamentos. El nuevo PEPE 2024–2028 refuerza este compromiso con metas adicionales de reducción de peso y mejora de reciclabilidad, alineadas con los objetivos del Reglamento Europeo de Envases (PPWR).
Durante 2024, el documento muestra que se llevaron a cabo 279 iniciativas de mejora medioambiental, que se tradujeron en la comercialización de 59 millones de nuevos envases farmacéuticos con algún tipo de mejora ecológica y en el ahorro de 298 toneladas de materiales. Estas acciones consolidan a SIGRE como una de las principales plataformas de innovación y colaboración sectorial en materia de economía circular y evidencian el compromiso del sector con la prevención y el ecodiseño como pilares de su estrategia ambiental.
En el aspecto de gobernanza y transparencia, el buen gobierno se ha consolidado como uno de los pilares estratégicos de la industria farmacéutica en España. En un sector tan sensible y regulado como el del medicamento, contar con mecanismos sólidos de ética, transparencia y autorregulación es esencial para preservar la legitimidad social, reforzar la confianza y asegurar la sostenibilidad a largo plazo. El sector se ha anticipado a las demandas sociales, desarrollando un modelo de buenas prácticas que va más allá de la ley y lo ha convertido en un referente nacional e internacional en integridad corporativa.
El paso decisivo fue la creación en 2002 de un Sistema de Autorregulación propio, que se materializa en el Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica. Este sistema se apoya en una estructura robusta de prevención, supervisión y control orientada a garantizar el cumplimiento efectivo del Código y a la resolución transparente de posibles conflictos. En este marco, la Unidad de Supervisión Deontológica (USD) desempeña un papel esencial al velar por la correcta aplicación de las normas, asesorar a las compañías y a canalizar las incidencias hacia los órganos competentes.
Fuente: El Global Farma
