Japón y España tienen más similitudes de lo que se pueda pensar a priori. Al menos, en lo que a longevidad se refiere. The Lancet apunta que España y Japón serán los países más longevos en 2040; pero el país nipón ya tiene un 29% de la población mayor de 65 años, por lo que lleva años desarrollando políticas para afrontar el reto del envejecimiento poblacional. Por ello, la experiencia y las buenas prácticas de Japón en materia sanitaria pueden contribuir a desarrollar políticas que sirvan de modelo a España para anticiparse a las necesidades derivadas de este fenómeno.
Así, el informe Japón, la España de 2040, impulsado por Daiichi Sankyo, explora los principales retos que enfrenta el Sistema Nacional de Salud en las próximas décadas, así como sus posibles soluciones. Durante la presentación del documento, Hiroshi Yamauchi, embajador de Japón en España, ha señalado que el país “ostenta el título de país más longevo de mundo como consecuencia de los avances en la medicina y la mejora de la calidad de vida”.
Yamauchi ha expuesto que esto conlleva afrontar desafíos como un aumento de la cronicidad o de la dependencia derivados de la prolongación de la esperanza de vida, pero que también deriva en retos más invisibles como puede ser el aumento de la soledad. El embajador japonés ha indicado también que dada la previsión de longevidad en España para los próximos años, es importante compartir experiencias. “En este contexto es muy importante el bienestar y cómo se relacionan las comunidades, empresas e individuos, contribuyendo a crear un entorno más sostenible”.
Raquel Yotti, comisionada para el Perte de Salud de Vanguardia del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha apuntado que “este proceso conlleva cambios acelerados en el SNS, que son retos de los que llevamos hablando más de dos décadas, pero es momento es abordar cambios estructurales”. Así, Yotti ha expresado que es necesario hacer frente no sólo a la cronicidad, sino a todos los aspectos vinculados a la misma; en este sentido ha puesto en valor el papel de la innovación “desde su sentido más profundo”, integrándola en todos los procesos asistenciales.
Yotti también se ha referido a la necesidad de “la implementación real de la medicina de precisión basada en 5 ‘p’: preventiva, predictiva, poblacional, promotora de salud y participativa”. A este respecto se ha referido a iniciativas como la Cohorte Impact que pretenden servir de catalizadora de la medicina personalizada en España. Otro aspecto que ha mencionado la comisionada del Perte es el relativo a la transformación del sistema sanitario, instando a que esta llegue a toda la población, sin dejar de lado herramientas como la rehabilitación domiciliaria. EN este sentido, Yotti ha recordado que “el último gran objetivo es la creación de un gran espacio de datos en salud que permita diseñar mejores políticas públicas y sanitarias, para ofrecer la mejor atención a cada grupo de pacientes, siempre velando por sus derechos”. Y, para acometer todos estos objetivos, Yotti ha incidido en lo esencial de la colaboración entre agentes.
Ana Zubeldia, directora general y Head de Oncología en España de Daiichi Sankyo, ha sido la encargada de comentar algunas de las conclusiones que recoge el informe. Así, ha expuesto que “el sistema está muy enfocado en el cuidado hospitalario y en Japón se ha hecho mucho esfuerzo en prevención, por ejemplo de enfermedades cardiovasculares y, por otra parte, con un sistema específico de cuidados a largo plazo”.
Sobre la innovación, Zubeldia ha afirmado que esta es útil siempre y cuando llegue donde tiene que llegar. “En Daiichi Sankyo llevamos 120 años investigando nuevas opciones terapéuticas, pero contemplamos la innovación desde un punto más holístico y con el foco en que esta llegue a cada paciente que la necesite, independientemente de su código postal”. Para ello, ha considerado esencial escuchar a los pacientes y ponerles en el foco, dándoles una voz activa en todos los procesos.
En cuanto a las lecciones que se pueden extraer del modelo japonés, Zubeldia ha destacado que “tienen estructurado el sistema desde hace mucho tiempo en chequeos periódicos que ayudan a identificar factores de riesgo y, además tienen experiencia en la gestión de enfermedades crónicas, a través de sistemas establecidos para que las personas puedan hacer vida dentro de su comunidad, también potenciando el cuidado domiciliario”. Otro ámbito que la representante de Daiichi Sankyo ha subrayado es el tecnológico, valorando que en Japón “están más avanzados, sobre todo en cuanto a interoperabilidad de datos, apoyando al paciente para que haya una continuidad de cuidados e invirtiendo en el fomento de nuevas tecnologías como el internet de las cosas o la inteligencia artificial”.
Con todo lo anterior y atendiendo a las previsiones de longevidad de España para 2040, Zubeldia ha remarcado que, ahora más que nunca, “la innovación no debe verse como un gasto, sino como una inversión estratégica tanto desde el punto de vista sanitario como el social”.
En el marco de la presentación del informe se ha celebrado la mesa redonda ‘¿Cuáles son los retos compartidos por España y Japón en materia de longevidad?’. El primero de ellos, ha indicado Juan Martín, director del Centro internacional sobre el envejecimiento (Cenie), es “olvidar el dato de la esperanza de vida a secas y sustituirlo por el de una esperanza de vida saludable”. Esto, como ha afirmado María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas, depende también de determinantes sociales “como la educación, ya que las personas con mayor educación tienden a responsabilizarse más de su salud”. Miyar también ha hecho referencia al acceso a la vivienda puesto que “todavía no se piensa en él como condicionante de salud, pero tener una vivienda adecuada es importante porque hay factores como la humedad, o la falta de aislamiento de temperatura que pueden afectar a condiciones de salud”.
Siguiendo el hilo de los determinantes sociales, Mario Fontán, vocal asesor en la Secretaría de Estado del Ministerio de Sanidad, ha hablado de la importancia del género. “Las desigualdades en este punto no tienen tanto que ver con lo biológico o genético, sino con que pueden tener mayor esperanza de vida con una calidad de vida peor, o que ante determinados síntomas se sigue asociando antes un diagnóstico de ansiedad que uno de infarto por los sesgos existentes”, ha desarrollado el representante ministerial.
Para Juan Martín, todo esto requiere de un cambio estructural: “es necesario avanzar hacia una mirada asistencial cuando se habla de cuidados y trabajo, porque el cuidado informal implica que 16 millones de personas se dediquen a ello de alguna forma y los datos apuntan que puede haber alrededor de 200.000 mujeres que han hipotecado su desarrollo para dedicarse a cuidar”. El director del Cenie ha expresado que estos cuidados se traducirían en 125.000.000.000 de horas de trabajo a la semana porque implican jornadas de hasta 78 horas semanales, representando el 8% del PIB del país. A este respecto, ha enunciado que “hay que plantear empezar a hablar del bienestar en su conjunto como un activo económico, también porque una población más sana y resiliente puede contribuir más tiempo a la sociedad”.
En esta idea ha coincidido María Miyar, indicando que “es preciso integrar más los servicios sociales para que se pueda mantener una autonomía domiciliar y las personas no queden en una residencia esperando en los casos que sea posible; eso mejoraría mucho la calidad de vida”.
Y otro de los desafíos es el relacionado con la soledad no deseada. “En cuanto a la cultura de la comunidad, en Japón impera la cultura de grupo y en España la familiar, pero las redes familiares son cada vez un hilo más corto del que tirar, ya que cada vez hay menos descendientes y esto va a desembocar en cargas muy desproporcionadas”, ha explicado la portavoz de Funcas. Aquí, también ha apostado por impulsar medidas de natalidad para garantizar que, aquellas personas que quieran tener hijos, no se vean limitadas por condicionantes socioeconómicos. A este respecto, Mario Fontán ha considerado que “se deben reforzar los cuidados en la comunidad, y el Ministerio de Sanidad ya trabaja en esta línea abogando por impulsar el papel en este ámbito de áreas como la atención primaria”.
El último punto al que han hecho referencia los ponentes es el relativo a la prevención. Aunque Fontán ha considerado que “en diagnóstico precoz, más no es mejor”, Martín ha puntualizado que “sólo se puede hablar de envejecimiento con dignidad desde la atención preventiva”. Los ponentes han señalado que actualmente se dedican más partidas a curar que a prevenir, y la prevención genera ahorros.
Precisamente, durante la clausura del acto, Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha puesto en valor la importancia de las políticas de prevención como piedra angular de los sistemas sanitarios del presente y el futuro. Andradas ha enfatizado en la relevancia de la vacunación, refiriéndose en que en algunos casos, además de evitar virus como la gripe o el herpes zóster, las vacunas han demostrado reducir los eventos cardiovasculares o los infartos de miocardio respectivamente.
Andradas también ha afirmado que en este contexto “es necesaria la inversión en atención primaria y el refuerzo de la atención geriátrica integral, porque una detección precoz puede ser de gran ayuda para mantener la calidad de vida más años”. Para finalizar, la directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha indicado que es necesario reforzar tanto los centros sociosanitarios de larga y media estancia como la atención domiciliaria, haciendo uso de la atención primara y hospitalaria cuando sea necesario, pero fomentando que los pacientes estén en su entorno lo máximos posible. Para todo ello, ha concluido Andradas, es necesaria una coordinación efectiva también con los cuidados sociables lo cual contribuye también a la sostenibilidad del sistema sanitario.
Fuente: iSanidad
