La Unión Europea y el Mercosur se encuentran en un momento clave para consolidar uno de los mayores bloques comerciales del mundo. Un acuerdo de libre comercio que no es solo una cuestión de intercambio de bienes, sino un movimiento estratégico para que Europa refuerce su resiliencia sanitaria y diversifique sus mercados en un contexto global cada vez más incierto.
Para el sector sanitario, este pacto representa una puerta de acceso preferente a una región de 270 millones de consumidores, fundamental para la competitividad europea. Sin embargo, desde la industria farmacéutica innovadora la recepción es agridulce.
La directora general de la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (Efpia), Nathalie Moll, ha valorado positivamente el avance que supone el tratado para fortalecer los lazos comerciales, señalando que es "una oportunidad para que la UE siga mejorando su competitividad y su resiliencia mediante una mayor diversificación de mercados". Para la directiva, estos acuerdos son herramientas clave para que la región mantenga su liderazgo en innovación en los próximos años.
"Es una oportunidad para que la UE siga mejorando su competitividad y su resiliencia mediante una mayor diversificación de mercados"
A pesar de este optimismo, la Efpia advierte de que el acuerdo se queda en la superficie de las necesidades reales del sector. Según Moll, aunque existen avances como la reducción parcial de aranceles, el tratado "podría haber sido más ambicioso" para apoyar plenamente la innovación. La principal crítica se centra en la protección de la propiedad intelectual, donde la industria reclama estándares más estrictos que aseguren que el desarrollo de nuevos fármacos en Europa sea rentable y seguro al exportarse al mercado sudamericano.
Más concretamente, la industria lamenta que no se hayan incluido con mayor firmeza disposiciones sobre la Protección de Datos Regulatorios y los Certificados de Protección Complementaria, mecanismos esenciales para proteger las patentes durante más tiempo. Para la Efpia, el éxito total de los futuros tratados dependerá de que la UE no solo facilite el comercio de productos, sino que garantice un acceso significativo a la contratación pública y un marco jurídico robusto que proteja el valor de la investigación europea.
Fuente: ConSalud.es
