La Agrupación Farmacéutica de la Unión Europea (PGEU) destaca nueve medidas para sacar el máximo potencial de la farmacia comunitaria en Europa para responder a importantes desafíos sanitarios, demográficos y relacionados con crisis. En primer lugar, defiende la prestación de una atención segura, continua y centrada en la persona, señalando que las farmacias comunitarias garantizan el acceso permanente a los medicamentos y ofrecen asesoramiento personalizado y fiable para un tratamiento seguro y eficaz.
Asimismo, insiste en el papel de las farmacias como centros sanitarios integrados, ya que proporcionan servicios de prevención, cribado y vacunación como parte de la atención cotidiana, especialmente en comunidades donde otros servicios sanitarios son limitados. Del mismo modo, alude a la excelencia clínica y a la ampliación del ámbito profesional, puesto que los farmacéuticos actúan como expertos clínicos de primera línea, gestionando afecciones menores y apoyando la continuidad de los tratamientos en colaboración con otros profesionales sanitarios. Por otro lado, destaca que las farmacias comunitarias constituyen una red de seguridad descentralizada y de confianza que respalda el suministro de medicamentos, el triaje y la respuesta de salud pública en tiempos de crisis.
Además, respalda la necesidad de contar con una plantilla sólida y preparada para el futuro, señalando que una fuerza laboral farmacéutica fuerte y motivada se construye mediante una remuneración justa, una formación moderna y trayectorias profesionales claras. En relación con la transformación digital, sostiene que las herramientas digitales favorecen una atención más segura y conectada, permitiendo al mismo tiempo que los farmacéuticos dediquen más tiempo a los pacientes.
En el ámbito económico, el PGEU asegura que los modelos de financiación sostenibles reconocen el valor total de los servicios farmacéuticos y permiten invertir a largo plazo en atención e innovación. En materia medioambiental, indica que los farmacéuticos promueven el uso responsable de los medicamentos y prácticas sostenibles para proteger tanto la salud pública como el medio ambiente. Por último, el PGEU subraya que “la red de farmacias comunitarias de Europa no es solo un activo sanitario, sino también un pilar fundamental de la resiliencia del sistema”.
Tras exponer las nueve medidas para reforzar la farmacia comunitaria, el PGEU ha presentado una serie de cifras para destacar la importancia de este colectivo. En primer lugar, recuerda que en el continente europeo trabajan más de 500.000 farmacéuticos comunitarios en 200.000 farmacias, atendiendo a más de 500 millones de personas.
Ante los principales desafíos actuales de los sistemas sanitarios europeos —como la presión de una población envejecida, el aumento de las enfermedades crónicas y la escasez de medicamentos—, recuerda que la pandemia de la COVID-19 demostró el valor de las farmacias comunitarias como “primer punto de atención sanitaria de confianza, manteniendo la continuidad asistencial, combatiendo la desinformación y prestando intervenciones de salud pública”. En la actualidad, sostiene que “son centros sanitarios integrados que combinan presencia local con experiencia clínica, prevención e innovación digital”.
A su vez, destaca que los farmacéuticos comunitarios hacen mucho más que dispensar medicamentos: apoyan el uso seguro y la adherencia a los tratamientos, ofrecen servicios de prevención y vacunación, gestionan afecciones menores, supervisan enfermedades crónicas y orientan terapias complejas, a menudo sin necesidad de cita previa y más allá del horario habitual. “Con el reconocimiento y el apoyo adecuados, estos servicios pueden ampliarse aún más, incluyendo programas estructurados de cribado, prescripción dentro de protocolos definidos, asesoramiento farmacogenómico y una colaboración más estrecha con otros profesionales sanitarios, especialmente en zonas rurales o desatendidas”, recalca.
Finalmente, el PGEU señala que los últimos años han puesto de manifiesto vulnerabilidades estructurales, como la escasez de medicamentos, las infraestructuras digitales fragmentadas y la presión sobre la plantilla farmacéutica. “Los farmacéuticos dedican una parte significativa de su tiempo a gestionar interrupciones en el suministro y cargas administrativas, lo que reduce la capacidad para la atención directa al paciente. Abordar estos problemas requiere una acción política coordinada tanto a nivel nacional como europeo”, reitera.
Por su parte, el presidente del PGEU, Mikołaj Konstanty, ha afirmado que “a través de nuestra red de farmacias, ofrecemos una atención sanitaria accesible y de confianza en el corazón de cada comunidad”. Además, ha añadido que “al integrar plenamente la farmacia comunitaria en las estrategias de atención primaria, los sistemas de salud digital y los marcos de preparación ante crisis, Europa puede reforzar la prevención, la continuidad asistencial y unos sistemas sanitarios resilientes, equitativos y preparados para el futuro”. Finalmente, ha subrayado que “esta nueva Visión para la Farmacia define nuestras prioridades de cara al futuro, con un enfoque centrado en el paciente”.
Fuente: El Global Farma
