El Consejo de Ministros ha dado luz verde a un paquete de inversiones históricas destinadas a consolidar a España como potencia mundial en investigación y salud, fortaleciendo directamente el sistema público. La medida más destacada es la aprobación de la Acción Estratégica en Salud (AES) para la convocatoria 2026, dotada con más de 152 millones de euros.
Este ambicioso presupuesto no es menor; representa un incremento de casi el 40% respecto a la cuantía destinada en 2018 y se financiará exclusivamente con fondos nacionales.
Según la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, esta inversión es crucial porque financia la investigación biomédica y en ciencias de la salud con mayor impacto directo en el bienestar ciudadano, una ciencia que «nace en los laboratorios y llega hasta los hospitales».
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), a través del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), lanza esta convocatoria que incluye tres líneas principales de apoyo: la financiación de proyectos de investigación, la contratación de personal investigador predoctoral y postdoctoral (programas de talento), y el impulso de la transferencia de conocimiento.
Como novedad destacada de la AES 2026, la convocatoria priorizará áreas de máxima urgencia social como la investigación del cáncer infantil, la investigación de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, y enfermedades infecciosas y la preparación ante futuras pandemias.
La ministra subrayó que estos proyectos representan «la esperanza real de muchas familias y de muchos pacientes», facilitando diagnósticos más rápidos, tratamientos más eficaces y una mejor calidad de vida.
Para garantizar el éxito de la investigación, la convocatoria también introduce mejoras técnicas significativas. Se otorga mayor estabilidad a los proyectos, que en muchos casos pasan de tres a cuatro años de duración, y la investigación clínica independiente se extiende de cuatro a seis años. Además, se mejoran las condiciones de estabilización posteriores a la finalización de los contratos posdoctorales de programas de alto nivel como Miguel Servet y Juan Rodés.
El Consejo de Ministros también ha aprobado el Programa Estratégico Salud de Vanguardia 2025-2027, un esfuerzo que impulsa el MICIU junto al Ministerio de Sanidad. Este programa busca dar continuidad al exitoso PERTE de Salud de Vanguardia, que desde su puesta en marcha en 2021 ha movilizado más de 2.800 millones de euros, con más de 2.500 millones provenientes de inversión pública.
Este esfuerzo conjunto ha logrado consolidar a España como un referente global en áreas vitales como los ensayos clínicos, la medicina personalizada y las tecnologías sanitarias avanzadas. Las prioridades fijadas por este nuevo programa son claras y se centran en la innovación y equidad.
El desarrollo equitativo de la innovadora Medicina 5P: personalizada, predictiva, preventiva, participativa y poblacional, se une al fomento de la fabricación nacional de productos biotecnológicos, tecnología sanitaria y medicamentos innovadores, con atención especial a las necesidades médicas no cubiertas, incluyendo los medicamentos de terapia avanzada.
A ello se suma el impulso a los servicios sanitarios digitales, los espacios de datos, la analítica de datos y la Inteligencia Artificial aplicada a la salud. Este modelo estratégico, además, permite mantener activa la «Alianza Salud de Vanguardia», un valioso esquema de gobernanza que reúne a los principales agentes públicos y privados del sistema de I+D+i en salud.
En una inversión paralela que subraya la apuesta por la infraestructura científica de élite, el Gobierno ha autorizado una nueva adenda para la financiación del Sincrotrón ALBA en Cataluña. La instalación contará con un total de 926,3 millones de euros en los próximos 15 años, siendo la aportación del Gobierno de España a través del MICIU de 461,3 millones de euros.
Esta es una de las mayores inversiones científicas de la historia de España, destacada tanto por su impacto científico como por su capacidad de transformación social.
El Sincrotrón ALBA es una instalación única que utiliza luz de altísima intensidad y calidad para estudiar la materia con una precisión extraordinaria. Esta capacidad se traduce directamente en beneficios para la salud, permitiendo investigar enfermedades y desarrollar soluciones médicas con un nivel de detalle imposible de alcanzar con otras tecnologías.
La inversión recién autorizada permitirá la transformación de la infraestructura en ALBA II, un proyecto de luz de sincrotrón de cuarta generación, multiplicando sus capacidades de investigación no solo en salud, sino también en energía, nuevos materiales y medioambiente.
La ministra Morant concluyó destacando que “invertir en ciencia pública orientada a la salud es también una forma directa de proteger y fortalecer el sistema público de salud y el sistema público de investigación”. Este anuncio se da en un contexto de crecimiento sostenido, ya que España, por quinto año consecutivo, creció en inversión en I+D un 6,9% en 2024, casi el doble de la media de la Unión Europea.
Fuente: Gaceta Médica
